Cántico de la sociedad de consumo
Rollo de residuos de los tubos que esconden el cobre.
En el bosque, entre la vegetación, aparecen los restos de un saqueo invisible: tubos de plástico, fragmentos de aluminio, envoltorios y materiales abandonados después de extraer lo valor.
Los ladrones de cable de cobre buscan lugares alejados y poco visibles para separar el metal de los materiales que no les interesan y revenderlo posteriormente en el mercado negro.
Lo que queda es el residuo.
El rastro de una economía que extrae, separa y abandona.
En torno a mi estudio, escondido en el bosque, hay miles de tubos y restos de cable procedentes de estos robos. Durante años, la vegetación les ha ido incorporando en el paisaje hasta convertirlos en una presencia casi natural.
Con alumnos de distintos institutos y escuelas hemos organizado jornadas de recogida. Hemos recuperado los materiales, los hemos clasificado, hemos creado instalaciones y hemos llenado bolsas y sacos para llevar una gran cantidad al punto limpio.
Hem netejat una part del bosc.
Pero todavía queda.
Entre las matas, bajo la tierra, dentro de los márgenes: fragmentos que persisten como una memoria incómoda de lo que consumimos y de lo que decidimos no ver.
Miserere es un círculo hecho con estos residuos.
Un círculo que nada cierra.
Un círculo de desechos, de consumo y de extracción. Un cántico profano por un metal que circula,
mientras su envoltorio queda atrás.














